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25 July 2012 @ 04:33 pm
Capítulo III: Un corazón, siete sentimientos  

Tittle: La relatividad de la realidad 
Personajes/Parejas: Kurt/Puck 
Rating: Es para adultos.  
Nota de Autor: Este es un nuevo fic y si les gusta lo continuo "No soy un inútil total!, por lo menos sirvo de mal ejemplo." 
Lesluthiers

Capítulo II: Siete en contra, tres a favor, una decisión

Capítulo III: Un corazón, siete sentimientos

Dedicado a Tinubiel…El mejor e increíble novio del mundo…Mi razón para sonreír y para siempre tratar de ser mejor…Aunque a veces sea muy terco y me cueste demasiado entender las cosas...Te amo mi rey.

Tumbado, en mi cama viendo al techo sentía que todo en mi era confusión, ¿Qué sucederá  mañana? ¿Qué seré mañana?. Me di cuenta, que podía sentir más de lo que podía imaginar, que durante toda mi vida, los sentimientos que por lo general dejaba a un lado o no los miraba salían a flote con una sola acción. Había perdido mi escudo, mi defensa, mi protección y ahora estaba vulnerable y lo peor era que me gustaba.

En un par de horas había pasado de no sentir a al menos identificar  cinco sentimientos y ya no sabía qué hacer con ellos, pues todos se concentraban en mi pecho..



Deseo.

Él pidió un masaje, después de un día horrible en nuestras oficinas, cerré mis ojos y sencillamente volé. Mis manos tocaban cada rincón de su espalda, suave y hermosa. Su cabello aun húmedo por la ducha que acababa de darse, podía casi percibir el aroma de su champo. Mis manos subían hacia su cuello, para acariciarlo, para luego recorrer sus hombros.

-¿Quítame la polo?- Pidió, aun distante, aun en mi imaginación, aquella petición me hacía temblar,  pues había tenido relaciones, pero nunca, nunca nadie como él.

Lentamente en mi mente, pude imaginar mis manos rosando su pecho, levantando la tela y dejando al descubierto su torso.  No tuve miedo, me sentí genial, al imaginar un poco más de él, cuando de repente, dijo que si podía quitarme el short que era realmente mi pijama, ya eran palabras mayores.

Temblaba, no sé por qué temblaba como una  maldita hoja, pues casi podía sentir, como el separaba la goma  de mi extraño short y lo dejaba caer. La frontera se encontraba en unos bóxer muy ajustados de algodón blanco. Sin miedo fue describiendo el siguiente paso, de rodillas frente a mi, se encontraba, besando mi ingle, bajando mis calzoncillos, con sus manos y dejando al descubierto mi entrepierna. Podrán decir todo lo que quieran de mí, podrán decir muchas cosas, pero pude jurar que sentí sus labios posicionarse sobre mí.

Suspire audible, arriesgando despertar a mi familia que dormía plácidamente, pues lo que estaba sucediendo, me estaba elevando. Mi imaginación recreo sus labios y mi cuerpo entregándose al puro y más sencillo deseo.

Lo sentí lamer, succionar, jalar, tragar, besar y acariciar, un lugar que estaba más que prohibido, mientras decía palabras que nunca pensé escucharle o si quiera pensar en mencionar. En mi cama, de forma automática mi cadera comenzó a envestir, como si ya supiera que deseaba hacer en su boca, mientras todo se hacía más intenso, al imaginar sus ojos llenos de deseo, su cabello aun húmedo, pero de sudor y mis manos sujetando firmemente su cabeza.

-Te deseo- susurre, con mi espalda arqueada, mis labios entre abiertos y una de mis manos aferrada al celular y la otra, a la sabana de mi cama. Trataba de ahogar mis jadeos y trataba de evitar lo inevitable que no era otra cosa, que mi cuerpo, reaccionara a su estimulo.

-Córrete en mi boca-  escribió y yo solo pude imaginarlo, pude imaginar cada acción cada movimiento, cada sensación recorrer mi espalda, mi abdomen, hasta hacer lo que él me pedía.

Fue increíble en más de un aspecto, fue real en muchos otros más y lo que más me lleno, fue que después, me pidió que lo abrazara y lo besara. Para mí ya no solo era deseo o placer o tal vez una imaginación muy grande, era algo más, era amor.

Amor.

No pude sentirme más feliz y completo en ese instante y aunque todo ya había pasado y nos envolvíamos en preguntas, tales como, ¿te gusto?¿estuve bien?¿hubo algo que te incomodo?, la verdad era que ahora mi corazón latía con más fuerza, era inexplicable, como mi cuerpo, corazón y sentimiento, le sacaba la lengua a la distancia o el tiempo y mientras él me preguntaba y yo respondía, mi mente, solo recreaba la posibilidad de pasar la noche a su lado. Con los ojos cerrados y aferrado a él, casi no lo podía creer. Su cuerpo pequeño y tibio, su aroma penetrante, una sonrisa dibujada en su rostro, era lo más perfecto que había contemplado. La respiración rítmica y muy calmada. Con mi brazo rodee su cintura  y lo acerque a mi quería que sintiera mi corazón latir, él apenas se movió, así que oculte mi rostro en su hombro y desee con todas mis fuerzas que fuese así para siempre.  Mi imaginación era muy fértil, pero de un momento a otro esa sensación esos sentimientos fueron remplazados por la desesperación…

Desesperación

Leí apenas, con los ojos abiertos de par en par tratando de captar todo.. “Creo que debo alejarme”. Mi menta daba vueltas, todo carecía de sentido, alejarte, ¿Por qué? ¿Dije algo mal? ¿Hice algo mal? ¿Será permanente?, las preguntas se agolpaban en mi cabeza y era como que si de golpe me jalaran del cielo y me dejaran caer directo a la tierra. ¿Cómo debía reaccionar? ¿Qué debía decir? y mi única reacción fue escribir  no, en mayúsculas sostenidas (obvio fue lo más brillante que se me ocurrió), sintiéndome incapaz de decir o hacer algo más. El sentimiento que había estado presente solo segundos atrás, había sido remplazado, por una cantidad emociones que solo podía resumirse en desesperación. Una desesperación de no sentirse suficiente, la desesperación de no saber qué hacer para que se quedara conmigo, pues lo único que tengo para ofrecer son mis palabras.

Leí como la culpa aparecía, él tenía su pareja, alguien con quien había compartido y vivido mucho y en ese instante, aunque fuese en su imaginación se entregaba a alguien más, alguien que no estaba presente, alguien que estaba tan lejos, aunque sintiera que lo amara, no cambiaba las cosas. Lo malo de sentirse asi, es como nota como ese sentimiento le da paso a otros mas complicados y en mi caso fue a la tristeza.

Tristeza.

No soy un ser frio, por completo aunque podía ocultarlo bastante bien. Mi conciencia gritaba, que yo era culpable, por llevarlo a sentirse así, por un demonio, él tiene a alguien en su vida… ¿acaso debía ponerme límites? ¿Acaso debía controlarme?. La culpabilidad que mostraba sus palabras, solo demostraba que estaba dañando a alguien que realmente amaba, alguien con la cual quería estar, pero maldita sea, yo quería estar así con él, ¿acaso lo que siento no es importante? Y mientras me cuestionaba hasta como me llamaba, la palabra surgió, en forma de pregunta

¿Seguiremos siendo amigos?, cuestiono, ¿amistad? Muchos años de amistad, solo me habían permitido conocerle y aun a estas alturas, en la cual compartíamos más que mails , temía perderme como amigo. Esa pregunta, se volvió un enorme bat de beisbol y comenzó a golpearme, porque ni si quiera sabía que era para él. Era inevitable no sentirse dolido.

Dolor.

Dolido, porque de alguna forma, aunque no sabía muy bien como sucedió, estaba más que claro que yo estaba enamorado de él. Mientras leía la confusión que por dentro él sentía, lentamente lo fui entendiendo, también me dolía perderlo y pensé que era mejor ser su amigo que no ser nada en su vida.

Aun temblando, también confundido dije lo que mejor pude decir.

-Jamás te presionare y como amigo, siempre podrás contar conmigo- aunque no pudiera ver una lagrima rodaba por mi mejilla. ¿Desde cuándo lloro por alguien?, me pregunte, no entiendo mi nueva debilidad, soy vulnerable, eso ya era evidente y con esa debilidad venia en el paquete dos por uno, es decir traía una conciencia, que como un carpintero golpeaba mi cabeza diciéndome que él no se merecía eso.

-¿Deseas que me aleje?- pregunte  mezclando el dolor, la tristeza y la desesperación, para finalmente volverse, en algo que yo prefiero llamar como, “no eres suficiente para nadie y menos para él”.

El silencio se hizo, parecía meditar, estaba en sus manos y mi corazón latía a toda velocidad, lo amo, temo perderlo, temo que se aleje.

Temor

Creo que es lo peor que puedo sentir, porque en él se resumen, toda mi desesperación, mi tristeza, mi dolor. Los segundos pasaban y yo imaginaba todas las posibles respuestas… que ni si quiera deseo mencionar… Finalmente la respuesta apareció en la pequeña pantalla del celular.

-No.- Simple, sencillo y directo, pero me lleno de emoción y no solo de emoción si no esperanza.

Esperanza

Ciertamente había muchas cosas que no podemos ver, había cosas que ambos debíamos enfrentar, ninguno de los dos tenemos claro hacia dónde nos llevara todo, pero al menos por ahora, me aferraba a esa esperanza, luchaba para que el temor no me ganara, que el dolor no se hiciera más intenso, que la tristeza no me dominara, que la desesperación  no me venciera y que el amor que siento  por él se materializara.

Cerré mis ojos tratando de dormir y entre tanto lo hacía me repetía a mí mismo. Mientras exista esa esperanza seguiré…

Dedicado a Tinubiel… …Te amo nene…Espero que te guste

Lamento ser tan torpe a veces…

Muchas gracias por leer y comentar

Se le quiere, valora y respeta

Chris.

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tinubieltinubiel on July 25th, 2012 10:16 pm (UTC)
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Gracias ...